Chapter 52: State of siege

Last week I was in Spain. Exactly I was in Madrid to see some concerts, mainly to see Extremoduro, one of my favourite music groups. But the most important thing that I found out in my visit to Spain was a very bad situation, so tense, so dangerous, as a pre-war status. It was because of the demonstrations around the Parliament. The policemen are being so aggressive against the people, and the Government uses them as bulldogs. I don’t like how the situation is in my country.

De mi visita a España hace un par de semanas traigo la alforja cargada de varias cosas. Lo mejor, tomarme de nuevo una cervecita con su tapita o desayunar un buen chocolate con churros. Eso en lo gastronómico, que luego están cosas como el sol (aunque el viernes llovió como si no hubiera un mañana), y los amigos (la familia no la puede ver porque me quedé en Madrid todo el ‘finde’), que se echan bastante de menos. En cuanto a lo peor, la nefasta experiencia con mi vuelo de regreso (de lo que yo os hablé en el capítulo anterior) y, por encima de todo, la sensación de que España vive un clima de tensión propio de un estado de sitio no declarado. Se vive una situación casi prebélica.

Mi paso por la capital de España coincidió con las manifestaciones en torno al Congreso. Viví las resacas del 25S y 26S; y el 29S, si bien estaba en Rivas, los ecos de lo que pasaba en Neptuno llegaban perfectamente hasta allí. Los teléfonos móviles hicieron las veces de telediario y YouTube y las redes sociales se convirtieron en los principales canales de información. Imágenes tan impactantes como los vídeos de Atocha o de Lavapiés, dónde la policía carga a diestro y siniestro contra todo bicho viviente, son cuanto menos escalofriantes. Y luego está el tema de los agentes infiltrados, las detenciones en el retiro, lo de registrar los autobuses y demás actuaciones que ponen en tela de juicio que vivamos realmente en una democracia.

Ahora mismo España es una olla a presión. Y no es para menos teniendo en cuenta la que está cayendo. Pero lo que me resulta más llamativo es la actitud beligerante que está tomando mucha gente, viendo a personas normalmente muy tranquilas y pacíficas con un rabia casi incontrolada, casi en pie de guerra. Sólo falta que el pueblo tome las armas. Y ganas creo que sobran, pero afortunadamente el pacifismo sigue siendo el ‘modus operandi’ de la mayoría. La mayoría silenciosa que empieza a tornarse ruidosa. Los más violentos están entre las fuerzas del orden (o del desorden en muchos casos). España está a punto de reventar. ¡Qué dios nos coja confesados!

Por otra parte, y para acabar de forma positiva y mucho más agradable, el ‘En Vivo 2012’ estuvo de escándalo. A pesar de la lluvia, hubo conciertos geniales. Sobre todo el de Extremoduro, un grupo que me encanta y que para mi gusto conforma junto a Marea y Fito el triángulo perfecto del rock español. Por cierto que Marea viene a Londres en diciembre y a Fito no descarto ir a verlo a Granada. Todo se verá.

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