Chapter 53: Interviewing Luis Tosar

A few weeks ago, during the London Spanish Film Festival, I interviewed Luis Tosar, one of the best actors in Spain nowadays (and some people say I look like him). It was amazing and for this reason I want to share the interview with you.

No sé si es cierto que me parezco a él o no, juzgad vosotros mismos (unfortunately la foto fue sin flash, y photoshop no hace milagros), pero lo que sí es cierto es que impresionar, impresiona. Es un tipo majo y agradable, muy gallego a la hora de responder (típicos tópicos), y con una voz que paraliza a cualquiera.

Por lo tanto, teniendo en cuenta la relevancia del personaje, que la entrevista me pilló de sorpresa y tuve que preparármela rápidamente, y que me metían presión para que acabara pronto, no es de extrañar que un servidor estuviera nervioso ante tal empresa.

Sin embargo, la conversación fue bastante interesante y los diez minutos se me pasaron en un plis plas. Además, la entrevista dio bastante de sí. Tal es así, que tuve que recortar un poco el periódico (le pedí las tijeras a Mariano). Por eso quiero publicar aquí la versión íntegra y extendida. Lo que en cine se conoce como “El montaje del director” (director’s cut).

“Hay directores que me gustan muchísimo, pero tampoco tengo claro si me gustaría trabajar con ellos”

Su cara denota cansancio. Son las siete de la tarde y lleva todo el día realizando entrevistas. Su voz, grave e imponente, y una de las señas de identidad de uno de los actores más prestigiosos y reconocidos del cine español actual, suena algo menos rotunda que de costumbre, tal vez agotada tras varias horas atendiendo a los medios. No es para menos, teniendo en cuenta que es la estrella principal de la octava edición del London Spanish Film Festival, que ha planteado una interesante retrospectiva sobre su persona, proyectando varias de sus películas.
Luis Tosar (Lugo, 1971) es un artista polifacético. A sus múltiples apariciones cinematográficas como actor (Mientras duermes, Flores de otro mundo, Casual day, Miami Vice…), hay que sumarle su reciente incursión en el mundo de la producción, sus comienzos teatrales y televisivos, e incluso un grupo de música del que forma parte, Di Elas. Ganador de dos Goyas como actor protagonista (Te doy mis ojos y Celda 211) y otro como secundario (Los lunes al sol), este gallego que acaba de cumplir 41 años se encuentra de paso por Londres, una ciudad que según cuenta nunca ha podido disfrutar plenamente porque todas sus visitas han sido “fugaces y normalmente por motivos de trabajo”. Como ahora, que acude a un festival en el que él se erige en el protagonista y cuya figura genera bastante expectación. Prueba de ello es la masiva afluencia de público al ‘Q&A’ que hizo tras nuestra entrevista. Pero antes de eso, Tosar concedió unos minutos a El Ibérico, y respondió a nuestras preguntas.
¿Qué impresión te causa que el London Spanish Film Festival te coja como la estrella del festival?
Me hace mucha ilusión. Porque miro el programa [del festival] y veo películas, y digo “he tenido mucha suerte de participar en unas cuantas pelis muy buenas”. Y eso hay que tenerlo presente ahora porque no es fácil poder tener acceso a proyectos tan interesantes en la carrera de un actor. Y en relativamente poco tiempo, porque con cuarenta años aún me quedan unos cuantos añitos en activo. Así que espero poder hacer unas cuantas cosas más. Y que molen [risas].
Al principio de tu carrera estuviste en la televisión gallega, pero desde entonces no has vuelto a hacer televisión. ¿Te interesa ese mundo o no demasiado?
No, pero tampoco es una cuestión de rechazo en absoluto. Yo había hecho muchas cosas para televisión antes de la serie Mareas Vivas. Luego estuve como un año metido en aquello, pero ya empecé a tener algún trabajo en cine que ya me empezaba a provocar problemas. El problema de las series es que a veces no lo puedes compaginar demasiado con cosas que te interesarían. Entonces yo en ese momento, a la primera que pude me desprendí e intenté apostar más por este camino. Es más inseguro pero me interesa más, porque es más variedad y cambias más de tercio. Y a partir de ahí se han ido sucediendo muchos acontecimientos. Entonces tampoco ha habido ni siquiera la oportunidad de plantearte cosas en televisión. De vez en cuando sale alguna y piensas si vale o si no. Pero normalmente valoro proyectos que sean cortos, comprimidos en el tiempo. Lo de estar mucho tiempo en una serie es algo que me da un poco de pereza.
Y en cuanto a teatro, no te prodigas demasiado en ese terreno.
Hubo unos años de mi vida en los que básicamente lo que hacía era teatro. Hacía muy pocas otras cosas. Algún cortometraje, y alguna cosa así. Estuve en la compañía del Centro Dramático Galego. Estuve como un año y medio allí e hicimos cuatro montajes seguidos. Luego he tenido una compañía de cabaret durante diez años, simultaneando con películas. Pero era un cabaret en interacción con el público, The Magical Brothers. Y luego empecé teatro puro de escenario, teatro de texto. Cada tres, cuatro, cinco años hago alguna obra. La última el año pasado, pero era un musical. Cada cierto tiempo me entra el morro.
¿Qué es The Magical Brothers?
The Magical Brothers era una ‘marcianada’ que surgió por casualidad. En Santiago había antes una sala alternativa de teatro que se llamaba La Nasa, que desapareció por desgracia hace año y pico. Y en esa sala nos conocimos mucha de la gente con la que después yo he montado cosas, sobre todo en teatro y algunas también en cine. Una generación de actores y creadores teatrales. Y allí, una noche al mes se hacía un espectáculo de variedades, una especie de cabaret colectivo en el que se presentaban números. Y The Magical Brothers surgió de un número pequeño que se montó una de esas noches, y a partir de ahí decidimos que era una cosa interesante, que se podía alargar. Era un espectáculo basado en música en directo, con un guitarrista y músico, Piti [Piti Sanz], con el que ahora tengo una banda de rock. Hacíamos música en directo con alguna coreografía, y hacíamos trucos de magia. Eran trucos entre dos actores, Goldi [César Goldi] y yo, y hacíamos interacción con el público. Era básicamente un cabaret, de teatro y bares.
Eres bastante polifacético, porque tienes también tu banda de música, Di Elas.
Sí, es que todo esto empezó un poco a la vez. Cuando yo comencé haciendo estas cosas, estaba todo mezclado. Cuando yo empecé con el teatro, el teatro que yo he hecho tenía muchos ingredientes musicales, tocar algún instrumento, cantar, o algo así. Mi preparación teatral tiene que ver más con el teatro físico, la comedia del arte, la máscara, bufón, clown y cosas así que con el teatro puro de texto. Entonces, de la forma que me he criado yo en el mundo del teatro siempre ha ido muy unida con la música. Y también teníamos una banda de rock hace 20 años en Lugo, por lo que todo ha ido a la vez. Y a partir de ahí las cosas se han ido sucediendo, unas veces más hacia un lado, unas veces más hacia otro, pero siempre un poco de todo.
Volviendo al mundo del cine, además de actor, también te has volcado en la producción últimamente. ¿Esperas algún día ser director?
Me parece muy complicado. Y cada vez me parece más complicado, cuando debería ser al revés. Pero me parece muy difícil, sobre todo porque el papel de los directores en los últimos años se ha acercado también más al de productor. Antes un director podía esperar a que alguien le mandase la película y finalmente la dirigía. Ahora tienen que estar desde muy al comienzo de los proyectos para convencer a mucha gente para que realmente haga la película, los inversores entren y todo eso. Tienen que vender el ‘pescao’. En ese sentido, la labor de productor ya está un poco ahí. Pero aún así, dirigir una película es muy complicado. Y a mí me da también a veces un poco de pudor, porque tengo amigos que son directores cojonudos y lo tienen muy difícil para dirigir. Entonces, mejor intentar que otros dirijan una peli y no darte tú el capricho. Supongo que en algún momento se hará.
Has trabajado con grandes directores como León de Aranoa, Icíar Bollaín, Daniel Monzón… ¿Con qué director con el que no hayas trabajado aún te gustaría trabajar especialmente?
A mí hay directores que me gustan muchísimo, pero tampoco tengo claro si me gustaría trabajar con ellos, porque hasta que lo haces es muy difícil comprobarlo. Igual te llevas fatal y es la peor persona que has conocido en tu vida y no quieres volver a trabajar con él. Es difícil aventurarse a eso, pero hay directores que me encantan. Médem es un director que siempre me ha interesado mucho y seguramente estaría muy bien trabajar con él. Y de fuera, Clint Eastwood es un tipo al que adoro. Pero luego trabajar con alguien es distinto.
¿Cuál es el papel que más trabajo te ha costado interpretar?
Antonio, de Te doy mis ojos, llevó mucho trabajo. Fue complicado de componer aquello porque era algo muy lejano. Me costaba, me costaba, pero gracias a Icíar hicimos un curro ahí… pero costaba llegar. Y también de lo que más me ha costado, Operación E, que la rodamos el año pasado en Colombia, y conseguir el acento colombiano y todo eso ha llevado muchas, muchas horas de dedicación, muchos nervios y mucha tensión. Pero al final las cosas salen.
Has dicho en una entrevista que prefieres los festivales más pequeños porque no hay demasiada parafernalia. ¿Cambiarías de opinión si te llamaran de Hollywood?
Yo he dicho que prefiero una cosa a la otra, pero no digo que desdeñe nada. He ido a hacer Miami Vice y me lo pase muy bien, pero en realidad no tuve ningún contacto con Hollywood, porque hicimos la peli en Miami y República Dominicana. Yo ni siquiera conocí Los Ángeles hasta hace dos años. Pero los festivales pequeños lo bueno que tienen es que realmente puedes disfrutar de lo que es un festival de cine. En un festival grande es muy difícil, primero porque no puedes ver ni una sola película, porque estás todo el día currando y tal. Están bien, cumplen su función, pero es algo que tiene más que ver con el puro y estricto trabajo. Y en un festival pequeño hay un contacto real con el cine y la experiencia de ver cine y disfrutarlo juntos. Si es un festival grande no. Los espectadores sí, pero los actores tenemos que estar más con entrevistas y otras cosas, y estás lejos de disfrutar lo que es un festival en sí.
En la película O Apostolo, le pones la voz a tu propio personaje animado ¿Qué tal fue esa experiencia?
Fue una experiencia muy corta, porque mi papel es muy pequeñito, pero muy curiosa, porque nunca había hecho nada de esto. Pero al final tenía mucho que ver con lo que hace uno normalmente, porque te graban y para grabar la locución están grabando todo en vídeo con la actuación en sí, en una especie de escenario neutro, en el que ellos extraen la voz para el personaje pero también lo que tú hayas interpretado físicamente para inspirar sus movimientos. Pero lo que fascina es verlo después, ver que hay un muñeco que tiene tus gestos, tus cosas… Y que lo hace mejor que tú [risas].

2 comentarios

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2 Respuestas a “Chapter 53: Interviewing Luis Tosar

  1. Francis

    Muy buena entrevista, Alfonso! Este Luis Tosar es increíble, y al parecer tanto delante de las cámaras como detrás! Gracias por compartirla!

  2. Lozano

    Mola mucho, vas creciendo como periodista.

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